Roberto Apablaza, profesor de Educación Básica del Colegio Aconcagua de Valparaíso desde el 2001.

“Han pasado cinco años y no confieso mi amor. Es un amor tan fuerte que me late el corazón. cuando estoy cerca de él, se me corta la respiración, y cuando estoy lejos, se me corta el corazón. Sueño con él en las noches, en el colegio escribo su nombre en mi cuaderno, sin él no podré vivir en paz”.

Lo anterior es uno de los cientos de poemas e historias que han publicado en libros recopilatorios alumnos de Roberto Apablaza, profesor de Educación Básica del Colegio Aconcagua desde el 2001.

La iniciativa nació de él para incentivar a aprender a leer y escribir mejor a los niños de tercero y cuarto básico con una meta: ser parte de un libro, y con éste reforzar la lectura de la generación siguiente en el mismo nivel.

Este profesor fue elegido dentro de los 100 grandes profesores de Chile por el Ministerio de Educación. Hoy llegará hasta La Moneda con otros 10 docentes de la Región de Valparaíso a recibir el reconocimiento, y aprovechará de entregar su trabajo de 12 años al Presidente Sebastián Piñera, un trabajo que, según cuenta, ha hecho con mucho cariño a la profesión.

– ¿Por qué partió este proyecto?

 

– Las creaciones de los niños se deben socializar, ponerlas en un diario mural, pero yo sentí que era posible ir más allá y que aquello que era producido en clases pudiera ser publicado como un libro, tal como los autores adultos, y que éstos libros pudieran ser leídos por otros niños del colegio. No es lo mismo que lean algo escrito por un adulto, a algo escrito por un niño, porque ahí están sus problemas, sus gustos, su lenguaje.

-Cuando les presentó esta idea, ¿cómo lo tomaron?

– Con sorpresa, porque están acostumbrados a leer autores adultos, pero también con entusiasmo. Algunos lo veían como algo un poco inalcanzable. Me decían “¿en verdad vamos a hacer un libro?”, y en la medida que fueron creando, fueron creyendo que era posible.

-¿Cómo se inspiraron? Uno podría pensar que tan pequeños no pueden escribir así.

– Primero, uno como profesor tiene que creer en ellos y en su creatividad, porque de otra forma no es posible hacer cambios en ellos. Empecé a idear un programa de escritura y consideré como primera motivación la niñez de algunos autores conocidos que a la misma edad de ellos comenzaron a escribir. Les contaba la historia de Neruda y ellos sabían que ese niño que escribió a su madrastra en el dorso de una tarjeta postal era él, y que a esa edad también fue capaz de expresar sus sentimientos. Eso a ellos los motivaba mucho y desde ahí fueron sacando sus sentimientos, pero también fue necesario enseñarles una estructura.

– De alguna forma tenían que aprender para crear también.

– Claro. Aprendían las figuras literarias, las metáforas, las comparaciones, el verso, la ortografía, la redacción. Ellos dibujaban algo y después eso lo transformaban en palabras, y a partir de esas palabras ellos iban armando sus poemas o historias, todo sin nota y a lo largo de un año en forma paralela con los otros contenidos de la asignatura.

– ¿Cómo reaccionaban cuando veían el libro?

– Con alegría inmensa. Yo todavía me encuentro con niños que ya salieron de cuarto medio que me dicen que todavía tienen el libro como un tesoro. Fue una experiencia inolvidable porque partió del aula y fue paso a paso. Ellos hacen un borrador, luego los mismos compañeros los van corrigiendo, y finalmente intervengo yo pero más que nada en ortografía, pues la idea es que ellos se expresen naturalmente. Después se hacía un concurso de dibujo donde se elegía la portada, al igual que el título que era votado por ellos.

– ¿Cómo financió estos libros?

– Primero lo financié yo, y luego los vendimos a los papás con lo que repusimos una parte y lo dejamos para el año siguiente. Después, el mismo dueño del colegio me dijo que quería ayudar y hasta ahora sacamos libros con apoyo también de apoderados.

– ¿Por qué decidió hacer libros?

– Yo desde niño he sido bueno para la lectura, mis papás me incentivaron desde chico. Nuestra misión no es tan solo enseñar un contenido, sino que puedan descubrir sus talentos y puedan ser buenas personas.

– Con toda la crisis de la educación, ¿qué podría decirles a los profesores del país?

– Yo les diría que puedan creer en sus alumnos, que puedan crear cosas nuevas y que las cosas son posibles. No se pongan barreras. La plata no es lo primordial porque cuando las cosas se aman, resulta.

– ¿Qué debería mejorarse para la situación de los profesores?

– El respeto por el profesor. Potenciar esta gran profesión que es vital para el desarrollo del país. Los países surgen por la educación y tiene que ser mejoradas las condiciones laborales de los profesores. Hay miles de profesores que tienen ganas, pero les falta tiempo. A nivel de educación, es necesaria una educación superior gratuita. No me gustaría que mis hijos pasaran lo mismo que uno pasó… estar endeudado tanto tiempo en la universidad.

“Yo todavía me encuentro con niños que ya salieron de cuarto medio que me dicen que todavía tienen el libro como un tesoro”. Roberto Apablaza profesor de Ed. Básica

Fuente: El Mercurio de Valparaíso 12 Diciembre 2013 p. 4 Actualidad

Autor: Pamela Boltei