Conozca la experiencia de “Nuestra Sala” que no se basa en la imposición de contenidos, sino que busca el aprendizaje en la creatividad del trabajo comunitario.

Según las últimas cifras del Ministerio de Educación, uno de cada tres chilenos mayores de 18 años no termina su enseñanza escolar. Una realidad preocupante que no concuerda con la retórica y los números de un país supuestamente desarrollado como el nuestro.

En otras palabras, más de 5 millones de chilenos se ganan la vida, mantienen un hogar y forman una familia sin haber llegado a Cuarto Medio, lo que les representa una enorme desventaja en el mercado laboral.

En promedio, las personas que no completan su enseñanza media tienen un sueldo 14% menor que uno que sí terminó. Mientras quien no terminó la educación básica, tiene una diferencia de hasta el 40% con una persona que sí concluyó la enseñanza media. Para intervenir esta realidad, el Mineduc ofrece dos modalidades para que los interesados puedan completar su educación escolar: una modalidad regular y otra flexible. Para combatir la desigualdad educación es necesario asumir una posta u a participativa y activa desde la misma ciudadanía. Los voluntarios de TECHO-Chile crean espacios educativos para el desarrollo integral de las comunidades y campamentos donde intervienen.

En la región son 129 estudiantes, de distintas casas de estudios secundarios y superiores trabajando en el Área de Educación, que pretenden potenciar el desarrollo integral de los niños de campamentos por medio de la integración del ámbito académico y socio afectivo en el programa “Nuestra Sala”. Tiene este nombre porque los voluntarios y los niños se apropian del concepto de “sala de clase” para generar una experiencia de entretención y aprendizaje integral desde la innovación pedagógica que pueden generar los vínculos afectivos basados en la confianza y el respeto mutuo.

Otra experiencia de educación son los Talleres de Aprendizaje Popular (TAP), que son cursos realizados en las sedes de los campamentos para, y por, vecinos de la comunidad, donde se entregan herramientas para el trabajo a través del aprendizaje de un oficio. Un poblador le enseña su oficio a su vecino, en un intercambio de aprendizaje popular donde se potencian habilidades técnicas y formativas, que aportan al futuro desempeño laboral. La crítica del voluntario de TECHO Chile se hace en la acción, en la inclusión y en la aceptación de lo diverso. “Nuestra Sala” no se basa en la imposición de contenidos, sino que busca el aprendizaje en la creatividad del trabajo comunitario entre jóvenes universitarios y las familias de comunidades vulnerables.

Fuente: El Diario Austral de Temuco, 20 Noviembre 2013, p. 10, Opinión