Más de mil especialistas ligados a la educación se reunieron en Barcelona para compartir buenas experiencias ligadas al uso de software en la sala de clases; muchos de esos programas son gratuitos. El éxito, aseguraron, consiste en identificar las necesidades de los alumnos y no olvidarse de disfrutar del proceso.

¿Es posible armar una torre de fideos capaz de mantener un dulce equilibrado en su punta?

La particular interrogante es parte de las preguntas con las que se dio inicio a la primera de muchas sesiones educativas que esta semana se llevaron a cabo en Barcelona con motivo del Foro Global de Educación de Microsoft. La iniciativa -conocida anteriormente como Foro de Educación Innovadora- es una reunión anual que reconoce la labor de docentes que han sabido sacar provecho de la tecnología para mejorar el aprendizaje en el aula. Este año fueron seleccionados 250 proyectos de 97 países, siendo más de mil especialistas en Educación los que visitaron la ciudad.

Además de cumplir con los objetivos de aprendizaje, las propuestas reconocidas destacan la idea de pasarlo bien al momento de innovar. No por nada se hizo hincapié en esto a través del mismo acertijo de los fideos: a los profesores se les pidió utilizar tallarines, pegamento y caramelos para tratar, con sus propias manos, de mantener el balance al que se aludía. Se armaron grupos y entre risas quedó en evidencia que resolver desafíos es más fácil cuando se disfruta del proceso.

El ejercicio sirvió también para probar otra de las conclusiones del evento. Al momento de innovar, más importa “ser creativos, trabajar unos con otros y nunca dejar de hacerse preguntas. La colaboración y el cuestionamiento crítico son fundamentales a la hora de hacer las cosas de otra manera”, explicó Anthony Salcito, vicepresidente del área educacional de Microsoft.

Producto nacional

Cerca de un 40% de los proyectos seleccionados corresponden a iniciativas latinoamericanas. De ese total, tres son chilenas.

“¡Chilenas y buenas!”, comenta Mildred Donoso, profesora de Artes Visuales del Colegio Alcántara de la Cordillera, de La Florida. Ella, por ejemplo, fue seleccionada gracias al trabajo que realiza con los 8° básicos del establecimiento a través del proyecto “Arquitectura Patrimonial en la Nube”.

“Hicimos una lista de edificios patrimoniales de la Región Metropolitana y en parejas fuimos a investigarlos. Aprovechamos la información en línea para buscar ciertas características sobre el lugar donde están, vimos quién fue el arquitecto, su año de ejecución y las remodelaciones. Además, nos geolocalizamos con la tecnología disponible y subimos nuestras propias imágenes a la web. Con eso hicimos varios tutoriales que compartíamos a través de la nube”.

Usando este método, Mildred y sus alumnos pudieron comunicarse y compartir información a través de internet, alojando sus avances en la red y sin necesidad de un espacio físico para almacenarla.

“Es una experiencia entretenida y muy fácil de replicar en otras regiones”, explica la profesora.

Lo mismo dice Manuel Reyes, del Netland School de Antofagasta, respecto al proyecto que lleva a cabo el departamento de Lenguaje de ese establecimiento. La propuesta “Yo elijo leer con TICS” invita a los alumnos de 6° básico a 1° medio a entusiasmarse con la lectura creando videos que expliquen la trama de distintas novelas.

“En Movie Maker -programa que viene incorporado de forma gratuita en ciertos computadores- construyen lo que llamamos un book trailer , explicando en cinco minutos en qué consisten las distintas lecturas que les toca ver en el semestre”.

Junto a eso, se ha probado cambiar las evaluaciones desde el papel al formato virtual. “Hemos visto que el profesor demora mucho menos en corregir. Es un gran aporte si pensamos que esa tarea los docentes suelen realizarla en casa”.

Pensando en el futuro

Pero incorporar herramientas tecnológicas no solo pasa por facilitar la vida de los profesores. Según se dio a conocer en el evento, para el año 2015 se estima que la demanda por trabajadores que sepan de Tecnologías de la Comunicación crecerá un 35% en Latinoamérica.

Pensando en este futuro fue que Benjamín Astudillo, profesor del Colegio Siembra de Puente Alto, realizó en 2012 una certificación tecnológica a sus alumnos de enseñanza media. Los malos resultados lo llevaron a crear una plataforma “que les permitiera alfabetizarse tecnológicamente. A través de siete puntos quise que entendieran la lógica de la tecnología: proponer una idea, recolectar información, procesarla, analizarla, diagramarla, diseñarla y presentarla”.

La práctica constante los hizo ir perfeccionándose. Además de subir su puntaje en la siguiente evaluación tecnológica, “mejoraron en la resolución de problemas lógicos de Matemáticas y de comprensión en Lenguaje”.

El problema, concuerdan los tres, es que todavía son pocos los docentes y directores que entienden que el uso de tecnologías no siempre implica grandes gastos. Muchos, dicen, confían en que comprar computadores resuelve el problema, cuando en realidad se requiere de capacitaciones y evaluaciones.

“No sacas nada entregando tabletas si no hay un contenido detrás”, los respaldó Xavier Prats, subdirector general de Educación y Cultura de la Comisión Europea. “El buen uso de la tecnología pasa por profesores preocupados, que entienden que esta es una herramienta más a la que se le puede sacar provecho si es utilizada a conciencia”, explicó ante una audiencia que lo llenó de aplausos.

Fuente: El Mercurio 17 de marzo 2014