Las nuevas bases curriculares de la asignatura, que se implementarán en 2015, consideran como eje principal incentivar una vida activa saludable y la adquisición de hábitos para que los niños realicen ejercicios de manera autónoma, sin ser obligados.

Hace ya un par de años que el Ministerio de Educación decidió modificar el nombre de la asignatura. Hoy se llama Educación Física y Salud, y es que nos quedaríamos con la concepción tradicional si aún creemos que los niños solo corren, saltan o juegan durante las horas dedicadas al ramo.

La visión moderna es la de una Educación Física preocupada por transmitir valores de autocuidado e inculcar hábitos para que los niños realicen ejercicio de forma permanente, no solo durante los 90 minutos que dura la clase.

Siguiendo esta línea, a partir del 2015 comenzarán a regir nuevas bases curriculares para la asignatura, aprobadas por el Consejo Nacional de Educación y publicadas el 16 de este mes. Los cambios están centrados en motivar a los alumnos a realizar actividad física y que ellos mismos se transformen en líderes que incentiven la vida activa y saludable.

 

Todavía está en desarrollo el programa de estudio, donde se sugerirán actividades para alcanzar los objetivos de los tres ejes fundamentales del currículum. Estas son solo sugerencias, por lo que el docente es libre para crear actividades innovadoras que generen el hábito de actividad en los alumnos.

Alumnos excluidos

“El currículum actual, vigente desde 2004, está extremadamente deportivizado. Esto genera exclusión en los niños que son menos hábiles para los deportes, ya que les causa rechazo hacer cualquier tipo de ejercicio porque tienen erróneamente en la cabeza que `son malos para el deporte`. La Educación Física debiera motivar a los niños a querer hacer deporte, no lo contrario. Esta asignatura es mucho más íntegra”, explica Nicolás Lemus, coordinador del área de Educación Física de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación.

Es la misma opinión que tiene el profesor de Educación Física del Colegio Chillán, en la VIII Región, Jonathan Fuentes. “Hoy los contenidos están pensados en crear deportistas, pero no todos tienen las mismas aptitudes físicas, por eso las clases debieran ser más integradoras, donde todos realicen ejercicio con el mismo entusiasmo. Además, se debería cruzar con las otras asignaturas, por ejemplo con Ciencias Naturales, mostrando cómo mejora el sistema respiratorio o cardiovascular al hacer ejercicio”, afirma Fuentes.

En Chile los adolescentes practican solo dos veces a la semana actividad física -o a veces incluso menos-, lo cual es muy bajo si se considera que la recomendación internacional de la OMS es practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. “Por esto Chile debe crear profesionales de excelencia de esta asignatura, que sean capaces de generar hábitos de vida activa en sus estudiantes”, considera el ex tenista chileno y finalista de la Copa Davis en 1976, Jaime Fillol, hoy director de la carrera de Educación Física en la Universidad Andrés Bello.

Crear un hábito

Los resultados del Simce de Educación Física de 2012 mostraron que cuatro de cada diez hombres y casi la mitad de las mujeres evaluadas presentan sobrepeso u obesidad. Estos resultados, que se deben en gran parte al sedentarismo, reflejan la necesidad de un nuevo enfoque para la asignatura. Así lo cree Simona Albertazzi, profesora italiana con un magíster en Pedagogía de Educación Física en la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán.

“Se requiere un cambio porque la sociedad cambió. Hoy los niños están ensimismados en videojuegos, computadores e internet y han perdido el placer de jugar moviéndose activamente. Ese es el principal desafío que tiene hoy la Educación Física: reencantar a los alumnos para que practiquen actividad física y que se genere en ellos un hábito. Muchos salen de la escuela y nunca más hacen ejercicio, eso no lo podemos permitir”, dice convencida Albertazzi, residente desde hace 10 años en Chile y docente de Didáctica de la Educación Física en la Universidad Santo Tomás.

Los hábitos se inculcan en la niñez, por eso es tan importante que en la prebásica las clases de Educación Física sean atractivas para los niños pequeños. “Desde prekínder se debe transmitir que hacer deporte es entretenido, que adquieran el gusto de moverse. Así lo podrán incorporar en sus vidas como algo cotidiano y cuando crezcan lo seguirán practicando”, cree Valeska González, profesora de la asignatura en el colegio Mary Anne School de Conchalí.

El hogar involucrado

Los profesores reconocen con tristeza que la asignatura está subvalorada, sobre todo porque hoy en día el sistema le da mayor importancia a Matemática y Lenguaje. “Tenemos el enorme desafío de lograr que el sistema escolar apoye la asignatura. Desde la dirección hasta los padres de los estudiantes. Se debe validar la importancia del ramo en la formación de los niños y jóvenes”, considera Fillol.

Así también lo cree Francisca Pérez, profesora de la asignatura en el Centro Educacional Américo Vespucio de Peñalolén. Ella está convencida de que el apoyo del hogar es primordial. “Los papás también deben comprometerse y valorar la educación física. En vez de comprarles el último modelo de celular a sus hijos, deberían regalarles una cuerda o un elástico y llevarlos a jugar al luche a los parques y a las plazas”, opina.

Algo sin duda fundamental, considerando que solo el 23% de los niños chilenos realizan juegos físicos, según estudios de la Unicef.

“La Educación Física debe inculcar una vida saludable en base a la actividad física, pero no tan solo es pertinente considerar el deporte, sino que hay que complementarlo con una alimentación sana. Hoy la asignatura también se preocupa de que los niños coman sano y se les pide que lleven agua o frutas para que consuman durante y después de la clase. Los papás son indispensables aquí, ellos deben fomentar una buena alimentación en lugar de llevarlos a locales de comida rápida para salir del paso”, opina Matías Peralta, estudiante de último año de la carrera en la Universidad Santo Tomás.

Él es uno de los profesores que comenzarán a hacer clases bajo las nuevas bases curriculares que, según cuenta, se ajustan bastante a lo que él quiere lograr como futuro docente.

  • 44% de los estudiantes de 8° básico tiene sobrepeso u obesidad a nivel nacional.
  • 23% de los estudiantes obtiene resultados sobre lo normal en la medición del perímetro de cintura, indicador de riesgo cardiovascular. 30% de los estudiantes obtiene resultados satisfactorios en cuanto a resistencia cardiovascular en 2012, cinco puntos menos que en 2011.
  • 23% de los alumnos de octavo básico de colegios privados tenía sobrepeso en 2012; en 2011 el porcentaje era de 19%. Fuente: Simce de Educación Física de 2012.

 

“El ramo debe aspirar a que los alumnos sean capaces de autogestionarse sin depender de sus docentes”

La Federación Internacional de Educación Física (FIEP, por su sigla en inglés) reconoció a nivel mundial al profesor Domingo Blázquez con el premio Thulin FIEP Europa 2011 por su constante aporte e importantes publicaciones sobre cómo mejorar la Educación Física, entendiéndola como materia fundamental en el mundo sedentario en el que estamos inmersos. Actualmente es profesor del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña y su trayectoria es conocida a nivel internacional, sobre todo por su contribución a la didáctica de la asignatura. El académico se ha especializado en investigar cómo debería ser la iniciación deportiva en los niños y jóvenes.

-¿Qué desafíos tienen las escuelas de Pedagogía con Educación Física hoy?

“Estamos atravesando un cambio profundo de civilización y se vienen retos difíciles que requieren mentes vivas, audaces y positivas. Actualmente, la formación del profesorado de Educación Física todavía está regida por paradigmas del siglo XX. Poseer una sólida formación teórica sobre educación física resulta imprescindible. Tener una formación psicopedagógica no resulta menos importante. Pero disponer de “competencias docentes” para desarrollar el quehacer diario es absolutamente indispensable”.

-¿Y cuáles serían esas competencias?

“Está emergiendo últimamente en las universidades más modernas un discurso pedagógico basado en la “formación por competencias”. En esta óptica se pone mayor énfasis en la aplicación práctica y auténtica de conocimientos y procedimientos que en la acumulación de saberes académico-memorísticos. Este enfoque promueve la formación integral y establece mecanismos de evaluación permanentes basados en el desempeño”.

-Ya que toca el tema de la evaluación y considerando que uno de sus libros más destacados es “Evaluar en Educación Física”, ¿cómo debería ser este proceso?

“La evaluación de la Educación Física, históricamente, se había centrado en el control del rendimiento de los alumnos en aptitudes físicas o capacidades motrices. Sin embargo, en los últimos años se ha puesto de manifiesto el enorme potencial de la evaluación como herramienta para gestionar los procesos de enseñanza y garantizar su calidad. Se reconoce así la importancia de asociar los procesos evaluadores a los de desarrollo. La evaluación, que se suele confundir equivocadamente con calificación, debe pasar de una función selectiva a una función mucho más pedagógica e integradora, que permita al niño mejorar y crecer en el aprendizaje y como persona”.

-Entonces, ¿cuál cree usted debe ser el nuevo enfoque de esta asignatura?

“La Educación Física hoy debe buscar que los alumnos sean capaces de autogestionarse, es decir, desempeñarse autónomamente, sin necesidad de depender de sus docentes. Un alumno de 6 o 7 años de hoy será un adulto dentro de 20 años. Estamos hablando de 2034. ¿Cómo prepararle para un mundo que no podemos ni vislumbrar? ¿Cómo formar entonces para lo desconocido? La única manera es dotarle de capacidad de autogestión, dando a los alumnos los procedimientos y saberes necesarios para la autogestión de su cuerpo a lo largo de toda la vida”.

-¿Cree que la asignatura en los colegios debería estar menos enfocada en formar deportistas?

“Es muy probable que en un futuro próximo el deporte quede desplazado por nuevos enfoques más vinculados con el ámbito de la salud y el bienestar. Su carácter selectivo y excluyente dará paso a prácticas inclusivas donde todos puedan sentirse y reconocerse como son y aceptarse corporalmente. Si a esto añadimos la sensibilidad creciente por incorporar el ejercicio físico como un hábito imprescindible para un estilo de vida saludable, la cuestión toma aún mayor importancia”.

Los tres ejes del nuevo currículum

A partir de 2015, la asignatura de Educación Física y Salud tendrá un vuelco desde séptimo básico hasta segundo año medio. Las nuevas bases consideran los distintos deportes como un medio y no como un fin, fijando objetivos especialmente para que los alumnos adquieran interés por realizar actividad física e incentivarlos para que se transformen en promotores de una vida saludable. Los tres ejes en los que se sustenta este nuevo currículum son:

Desarrollo de habilidades motrices : que los estudiantes desarrollen habilidades como la estabilidad, manipulación y locomoción mediante los deportes. “Ahora queremos ver los deportes como un medio y no como un fin, y buscamos que estas habilidades vayan acompañadas de valores de actitud en los estudiantes, como asumir ciertas responsabilidades en un equipo o aprender a resolver problemas con éxito. Así se genera inclusión”, explica Nicolás Lemus, coordinador del área de Educación Física de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación.

Vida activa y saludable : aborda la salud y la calidad de vida, enfatizando la práctica regular de actividad física dentro y fuera de la escuela. Se busca que los alumnos adquieran un hábito de vida activa y no pierdan el interés por realizar ejercicio una vez que salen de vacaciones o terminan su etapa escolar. Asimismo, este eje promueve que los estudiantes sean capaces de generar su propio plan de entrenamiento, seleccionando qué ejercicios quieren practicar y con cuánta frecuencia, según sus propias condiciones físicas.

Responsabilidad personal y social en el deporte y la actividad física : su propósito es que el alumno se empodere y lidere acciones que promuevan una vida activa en su entorno y comunidad. “Este eje busca que los alumnos sean proactivos y tomen la iniciativa, que propongan proyectos a su escuela o a sus municipalidades”, apunta Lemus.

 

El Mercurio 29 Diciembre 2013 Cuerpo A p. 14 Educación

Autor: Carol Neumann