Un estudio realizado por el Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile, por encargo del Ministerio de Educación, advierte que aunque las escuelas con programas de integración han aumentado, falta que estos sean parte de una estrategia general de mejoramiento.

 

Actualmente, uno de los temas más complejos en las escuelas es cómo trabajar con la diversidad de los estudiantes, respetando y valorando la diferencia. Así por ejemplo, según el estudio internacional PISA 2012, el principal factor que afecta el aprendizaje, según declaran los directores de escuelas en Chile, es que los profesores tengan que enseñar a estudiantes de habilidades diversas.
De esta manera, contar con una educación sin exclusiones, donde todos puedan aprender, no importando sus características, es un desafío primordial para el sistema escolar.

Como una forma de enfrentar este problema, el Estado de Chile promulgó en el año 2009 el Decreto Supremo 170, el cual estableció lineamientos para mejorar la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales, con el fin de desarrollar escuelas más inclusivas. Así, se comienzan a implementar los Programas de Integración Escolar (PIE), los cuales buscan ser un apoyo para mejorar los aprendizajes de todos los estudiantes de una escuela, incluyendo a quienes tengan trastornos de lenguaje, déficit atencional o Necesidades Educativas Especiales Permamantes (NEEP), como deficiencias visuales, auditivas, autismo, etc.

Uno de los focos de esta política es avanzar desde la integración escolar, que se refiere sobre todo a que el alumno se adapte alas características de la escuela, hacia la inclusión educativa, donde la escuela debe adaptarse para dar respuesta a las necesidades educativas diversas de los alumnos, superando barreras que tienen algunos sectores de la sociedad y que tienen que ver con exclusión y desigualdad.
Luego de dos años de la promulgación del decreto, existen actualmente más de 4.500 escuelas que trabajan con Programas de Integración y alrededor de 210.000 estudiantes integrados. Pero a pesar del avance en la implementación de los PIE, comienzan a surgir preguntas sobre cómo se están trabajando los temas de inclusión en la escuela.
El Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile, por encargo del Ministerio de Educación, desarrolló el estudio “Análisis de la implementación de los Programas de Integración Escolar (PIE) en establecimientos que han incorporado estudiantes con Necesidades Educativas Especiales Transitorias NEET)”.
La investigación define una serie de factores clave para poder construir una escuela inclusiva. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, que exista un liderazgo democrático, una adecuada planificación de currículum y recursos, que la comunidad participe, una pertinente formación del profesorado, un trabajo colaborativo, presencia de equipos de apoyo y una correcta definición de lo que significa una Necesidad Educativa Especial.
Para Javiera Marfán, directora de proyectos del área de Estudios del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile e investigadora responsable del estudio, ésta es una nueva información que puede ser muy relevante para el sistema escolar: “En esta investigación hemos descubierto que, aunque ha aumentado significativamente la participación de estudiantes y escuelas en programas de integración, aún existen varios desafíos pendientes. El más importante se refiere a que todavía no se desarrolla, en la mayoría de los establecimientos, una lógica de trabajo acorde a un enfoque de escuelas inclusivas que permita que los Programas de Integración Educativa sean parte de una estrategia de mejoramiento de la escuela a nivel integral. También encontramos que una de las principales dificultades es la falta de capacidades y competencias para que equipos docentes y directivos puedan trabajar desde la diversidad de los estudiantes”.
Entre otros los hallazgos importantes del estudio destaca que, a pesar de que ya existe un piso mínimo en la implementación PIE, aún persisten desafíos en cuanto a institucionalizar cambios en las prácticas organizacionales y pedagógicas. También se detectó una clara debilidad en la organización y planificación de acciones para el trabajo con la diversidad al interior del aula en las escuelas. Además, se concluye que las actitudes y prácticas presentes en las escuelas que cuentan con Proyectos de Integración Escolar, estánmás asociadas a la integración que a la inclusión.
El trabajo también entrega recomendaciones para las escuelas, sostenedores y ministerio, con el fin de hacer de estos programas una política que tenga un efecto real en la educación del país. Como por ejemplo que los directores de escuela participen más en los PIE y generar mayores instancias de información, participación y sensibilización para toda la comunidad educativa.
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Fuente: educacionfch.cl