Hacer tareas tirados en la cama, viendo televisión o chateando con los amigos puede ser un hábito de estudio. El problema es que es un mal hábito. Descubra cómo mejorarlos, tanto para estudiar en el colegio, la universidad como para el resto de nuestra vida.

Muchos padres creen que si su hijo no fue buen alumno durante sus años de colegio, difícilmente será mejor en la universidad. Es un error. “El paso del tiempo generalmente desarrolla mayor madurez, la que permite ser más autónomo e independiente. Además, muchas de las dificultades que se tuvieron en los años de escolaridad se pueden haber compensado con el desarrollo de otras habilidades; por tanto, la experiencia de fracaso o dificultad en la educación básica o media no implica necesariamente un fracaso a nivel universitario”, explica la especialista.

Ahora, si la experiencia durante esos años escolares fue demasiado difícil y conflictiva, o si el alumno no recibió el apoyo necesario de su colegio, será más difícil revertir esa situación. Lo mismo cuando pertenecen a sectores con cierto grado de privación social y cultural, “y entran a la universidad con muchas falencias, no sólo en cuanto a contenidos, sino, lo más importante, en cuanto al escaso desarrollo de habilidades del pensamiento, lenguaje y componentes actitudinales. En esos casos, lo más probable es que la experiencia universitaria sea un fracaso”, agrega Lobos.

Apoyo familiar

Está demostrado que la participación activa de los padres, tanto en el hogar como en la escuela, trae innumerables beneficios, y un impacto significativo en sus vidas. Al respecto, Lobos agrega que esta intervención es positiva y siempre bienvenida, “cuando viene desde el amor. Lo que nuestros niños necesitan es compañía, aceptación, apoyo, supervisión amorosa, no castigadora. Por eso es importante que los padres o los adultos responsables del niño pidan ayuda cuando sientan que la tarea de educar o apoyar a sus hijos es difícil”.

Para Jimena Lobos González, psicopedagoga y especialista en dificultades de aprendizaje, “existen al menos 2 dimensiones fundamentales para lograr tener éxito en los estudios, y que son como los cimientos”. Estas son:

  • Clima emocional familiar. Cuando este ambiente familiar es sano emocionalmente, el alumno tiene mayores posibilidades de desarrollar su potencial inteligente y de aprendizaje.
  • Motivación intrínseca. Cuando la motivación por estudiar sin estímulos externos (ej. premios) está presente en los niños, y entonces estudiar o leer no es una tortura ni una obligación.

 

¿Cómo planificarse?

 

  • Armar un horario y destinar cierta cantidad de horas diarias al estudio. Si un día no cumples las horas previstas, tendrás que recuperarlas al día siguiente.
  • Hacer un calendario, que incluya fechas para exámenes y trabajos, horas de estudio, tiempo para dormir, hacer ejercicios físicos y actividades sociales.
  • Elegir un lugar de la casa para estudiar sin distracciones (televisión, ruidos) que sea ordenado, aireado y con buena luz.
  • Si tus apuntes o trabajos son muy extensos, es ideal dividirlos y asignar cierta cantidad de páginas para cada día. Planifica.
  • Antes de leer, revisa el material de ese capítulo, las introducciones y los objetivos, para no perder tiempo y concentrarte en las ideas centrales.
  • Toma notas a medida que lees. Intenta hacer un esquema del material, organizando las ideas principales y todos los detalles que las justifican. Luego, escribe un breve resumen de las ideas centrales.

Fuente: La Tercera 19 Diciembre 2013 Educación y Postgrados p. 1

Autor: Texto: Daniela Márquez Colodro.