La escuela es un eje crucial en la Promoción y Educación para la Salud; el reto principal es proteger la salud de la población escolar y asumir el desafío de garantizar una educación de calidad para todos. Una herramienta fundamental es hoy la Educación para la Salud. “La Educación para la Salud comprende las oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente que suponen una forma de comunicación destinada a mejorar la alfabetización sanitaria, incluida la mejora del conocimiento y el desarrollo de habilidades personales que conduzcan a la salud individual y de la comunidad! (OMS, 1998). Esta toma de conciencia no surge espontáneamente en las personas; debe propiciarse a través de espacios de discusión y reflexión sobre los problemas que más los afectan. La misión de Educación para la Salud es crear estos espacios y convertirse en instrumento imprescindible para el desarrollo de estilos de vida saludables incorporando conductas favorables a su salud.

En lo que respecta a la clase de Educación Física, uno de sus aportes a la salud es garantizar un ejercicio que equilibre el gasto energético entre el consumo energético y los requerimientos de la edad y la actividad cotidiana del escolar que pasa largas jornadas con muy baja actividad motriz. Es esta instancia en la práctica, la única oportunidad real que tiene el escolar para hacer “ejercicio metabólico” que le permita recuperar y mantener un estado nutricional y composición corporal saludable. Para este efecto se recomienda usar 20 a 25 minutos de la clase de Educación Física para realizar ejercicio metabólico. Este ejercicio tiene protocolos específicos y su propósito es recuperar la masa muscular y de manera secundaria reducir el exceso de grasa corporal. Su correcta ejecución implica asegurar la frecuencia de la aplicación de los estímulos de fuerza resistencia muscular de forma intermitente, 3 veces a la semana en caía no consecutivo. Por otra parte se debe asegurar que la intensidad, que puede ir desde vigoroso hasta altamente vigoroso; la duración de la aplicación de la carga, la duración de la pausa de recuperación y el tipo de ejercicio, deben ser aplicados “acorde al diagnóstico de la aptitud física de cada escolar”. Esto es posible cuando existe la voluntad de la escuela de distribuir los horarios adecuadamente, la contratación de profesores de Educación Física y disponer de estos 20 a 25 minutos de ejercicio metabólico en la práctica de cada clase.

Los resultados del Simce de Educación Física del año 2012 indican que 4 de cada 10 estudiantes hombres y 5 de cada 10 mujeres presentan obesidad o sobrepeso, y que el rendimiento físico en ambos sexos es muy deficitario. Un diagnóstico efectuado en escolares de nuestra región nos muestra que los grupos musculares del tren superior y de la pared abdominal presentan una funcionalidad muy por debajo de lo normal. En consecuencia, es necesario mejorar las voluntades de los Daem y directores de escuelas y las competencias de los profesores de Educación Física, para llevar a cabo este tipo de práctica docente que contribuya a mejorar la condición física, el estado nutricional y constituir un factor protector de la salud de los escolares.

Los objetivos del Convenio de Desempeño Vida Saludable de la Universidad de Concepción (UCO 1201), financiados recientemente por Mineduc, apuntan al logro de estas metas a través del trabajo interdisciplinario, en la formación de profesionales con alta responsabilidad social y de una vinculación con medio donde el conocimiento y la acción se pone a disposición de la comunidad local para contribuir a reducir la preocupantes cifras de obesidad y sedentarismo de nuestra población.

Fuente:El Sur de Concepción 26 Enero 2014 p. 16 Opinión

Autor: Liliana Cuadra, prof de Ed. Física. UdeC